Distintos tratamientos para el abordaje de las adicciones. Parte I

Desde terapias de grupo con o sin supervisión médica pasando por el psicoanálisis o la hipnosis existen múltiples formas de realizar un tratamiento de adicciones. Éste puede llevarse a cabo desde presupuestos teóricos que parten de escuelas psicológicas diversas como,

El tratamiento cognitivo-conductual es el que tiene más visibilidad dentro del campo de las adicciones/http://www.bulhufas.es/salud/tratamiento-de-las-adicciones/

El tratamiento cognitivo-conductual es el que tiene más visibilidad dentro del campo de las adicciones/http://www.bulhufas.es/salud/tratamiento-de-las-adicciones/

por ejemplo, la cognitivo-conductual o el psicoanálisis. Dentro de cada modelo teórico, además, pueden desarrollarse diversas técnicas como, por ejemplo, la terapia de prevención de recaídas, la entrevista motivacional o las intervenciones familiares. Asimismo, puede llevarse a cabo de forma individual o en grupo o de manera combinada. Igualmente, los cambios que se pretenden provocar en el sujeto también pueden sufrir variaciones dependiendo del tratamiento que haya elegido. De esta manera, en este reportaje, queremos realizar una aproximación a distintos modos de entender el tratamiento de adicciones.

El modelo psicológico que, actualmente, posee una mayor visibilidad en el campo de las adicciones es la terapia cognitivo-conductual. Ésta “entiende a la cognición como un mediador de la conducta. Las adicciones son observables gracias al comportamiento y conducta que caracteriza a quienes consumen drogas, repiten una acción que les produce algún tipo de satisfacción, en el sentido de la ganancia, y por eso, esta terapia al valorar y modificar las creencias irracionales (‘esa conducta no te trae buenos resultados’, ‘te alejará de tu familia’, etc.) tendrá efectos en la conducta, explica Maricelly Gómez, psicóloga y docente del programa de psicología regionalizado de la Universidad de Antioquia. En este sentido, la terapia cognitivo-conductual ha logrado dicha visibilidad por su mayor presencia en las publicaciones científicas: “Según las producciones académicas en las bases de datos que divulgan información científica, enmarcada en un paradigma positivista,  las intervenciones para el tratamiento de las adicciones se fundan en los modelos cognitivos y en el modelo médico. Desde estas orientaciones se busca la eliminación de la conducta de consumo, de juego, etc., sin abordar la comprensión de sus causas a partir de su historia de vida familiar (no confundir con genes o herencia), sus redes de apoyo (vínculos estrechos) y subjetividad (posición particular de la persona frente al mundo y las circunstancias que le rodean)”, expone Gómez.

Así, aunque otras escuelas psicológicas como, por ejemplo, las de corte dinámico, sistémico o humanista, también han aportado elementos teóricos al campo de las adicciones, su menor presencia en las revistas y publicaciones científicas impiden que sus logros sean conocidos. Como comenta Gómez a este respecto: “Esta ausencia implica un llamado de atención a dichas corrientes para acercarse a esta problemática y formalizar desde allí, unas explicaciones que orienten la intervención y por supuesto, el logro de resultados”.

Experiencias prácticas

Antoni Gual, jefe de la Unidad de Adicciones del Hospital Clínic de Barcelona e investigador del IDIBAPS explica que en el abordaje de las adicciones desde dicha unidad se emplean, sobre todo, terapias motivacionales porque se pretende que “la persona encuentre dentro de sí misma los motivos principales para movilizarse y cambiar los hábitos de vida no saludables. Se busca que la persona pueda llegar a gobernar su vida. De alguna forma, la vida de un adicto, por regla general, es gobernada por la adicción que padece y lo que buscamos con el tratamiento es liberarle de esa adicción, que la persona conecte con sus valores y que pueda dirigir su vida con arreglo a los valores que para ella son importantes”. Este tratamiento puede complementarse con técnicas psicoeducativas, que se emplean con mayor o menor intensidad en función del paciente. En este sentido, se podría, por ejemplo, llevar a cabo una sesión de Mindfulness para enseñar técnicas de relajación a los pacientes o realizar una sesión para hablar sobre la toxicidad del alcohol. En este tratamiento se suelen emplear fármacos y es importante que la familia esté con el paciente.

La terapia cognitivo-conductual también está sujeta a variaciones. El programa MATRIX, seguido para el tratamiento de las adicciones en Neurocultura Salud, posee un enfoque cognitivo-conductual basado en la entrevista motivacional donde se trabaja principalmente en grupo. “La terapia grupal es una herramienta muy potente en el tratamiento de las adicciones, un lugar donde poder compartir lo que van a experimentar los pacientes durante la rehabilitación, donde van a ver reflejado su pasado en los miembros que se van incorporando y en el que poderse identificar con los que se están rehabilitando con éxito. Pero, ante todo, es un contexto en el que comprobar que no están solos. Paralelamente se lleva a cabo un abordaje individual para tratar las cuestiones más personales”, explica María Dolores Oñate, psicóloga, directora clínica de Neurocultura Salud y encargada, junto a un equipo de profesionales, de desarrollar el modelo MATRIX.

Con respecto a otros tratamientos cognitivo-conductuales al uso “MATRIX se diferencia principalmente en la intensividad del tratamiento. El paciente no está nunca más de dos días sin tener contacto con algún terapeuta”, comenta Oñate. El tratamiento se aplica en dieciséis semanas de forma ambulatoria, aunque también se puede emplear en pacientes ingresados. En las sesiones se trabajan estrategias para lograr abstinencia y para prevenir recaídas. Una vez finalizadas las 16 semanas, el paciente sigue vinculado una o dos veces por semana a través del grupo de apoyo social y, de este modo, “se pueden abordar las dificultades que van a encontrar en la incorporación a la vida social y laboral.  MATRIX acompaña al paciente en ese proceso”, indica Oñate.

Otra de las variaciones que introduce este modelo, importado de Estados

Instalaciones del centro de Neurocultura Salud ubicado en Murcia/InD

Instalaciones del centro de Neurocultura Salud ubicado en Murcia/InD

Unidos pero adaptado a las particularidades de la sociedad española, es la intervención psicoeducativa familiar. Semanalmente, los familiares acuden a una sesión en la que se les explica qué es una adicción, qué es lo que están experimentando sus familiares en rehabilitación y cómo manejar las situaciones a las que se van a enfrentar.

El primer objetivo de este modelo es que el paciente dé el paso para abandonar el consumo, contemplando la posibilidad que la persona  pueda estar ambivalente al respecto. “Nosotros ayudamos al paciente a tomar conciencia de cuáles son las dificultades que el consumo de sustancias plantean en su vida y de ayudarlo a encontrar la motivación para que él mismo tome la decisión de dejarlas y ponerse en tratamiento”, señala Oñate.

Actualmente, MATRIX se está implementando también con Mindfulness una técnica de atención plena. “En la rehabilitación hay una parte muy física que es la abstinencia. Hay una parte cognitiva, que es la elaboración de las circunstancias que rodean al consumo, sobre todo las emocionales. Y luego hay otra parte que es espiritual, que la trabajamos a través de Mindfulness”, concluye Oñate.

Hipnosis

El tratamiento de las adicciones también puede ser complementado con la hipnosis, una técnica que se emplea como coadyuvante dentro de éste. Como explica José Antonio Molina, psicólogo, director de PSICOHEALTH, especialista en Hipnosis Clínica y miembro de la Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada (AAHEA): Es una técnica más a utilizar. La conjunción de otras técnicas más las técnicas que utilizamos en hipnosis es lo que hace que pueda mejorar la eficacia. Y digo pueda mejorar porque no está totalmente contrastado que se mejore la eficacia, pero sí que en algunos casos se ha visto que hay una mayor eficacia en los tratamientos”. A diferencia de otras enfermedades donde la eficacia de la hipnosis está más demostrada (por ejemplo, para el tratamiento del dolor crónico), en el campo de las adicciones, se han hecho diversos estudios que han arrojado resultados contradictorios, de manera que se requiere una mayor investigación, prosigue Molina.

Esta técnica, que puede ser empleada dentro de diversos modelos (modelos cognitivo-conductuales, psicodinámicos o psicoanalíticos, ericksonianos, etc.) tiene una serie de ventajas: “Es una estrategia que suele ser rápida en la utilización, que favorece una mejor visualización con lo cual puedes exponer al paciente a situaciones de riesgo y cómo las afronta adecuadamente, puedes realizar estrategias de prevención de recaídas, puedes modificar algunos tipos de pensamiento, lo que llamamos autoengaños, todo eso es una suma al resto del tratamiento con lo cual puede favorecer efectivamente a que al final haya una mayor eficacia”, especifica Molina.

Por otro lado, la hipnosis es una de las pocas técnicas que los pacientes demandan. De esta manera, éstos suelen tener buenas expectativas sobre su eficacia, aunque, en ocasiones, están distorsionadas. Este hecho puede ayudar porque el paciente puede implicarse más en el tratamiento (algunos incluso ven esta técnica como el último recurso para salir de su adicción) siempre y cuando sus expectativas no sean totalmente erróneas. Aunque, como también puntualiza Molina, hay pacientes que demandan cosas que no se pueden conseguir mediante hipnosis, de manera que los mitos que giran en torno a ella deben ser reestructurados.

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