Diez aproximaciones desde la literatura a la adicción

La literatura es un medio para aproximarnos a otras vidas y a otros universos. Con ella, podemos soñar con viajar a planetas inexplorados e inexistentes y encontrar en ellos seres imposibles. Nos permite viajar en el tiempo y aproximarnos a realidades que jamás viviremos, pues su tiempo ha expirado. También nos posibilita acercarnos a situaciones más prosaicas y más próximas. Las drogas y las adicciones son una de estas realidades. Algunas personas han experimentado con distintas sustancias y han vuelto de esa experiencia para contarnos con todo detalle qué efectos han experimentado. Para algunas, esa experiencia se ha convertido en camino sin regreso posible y, a través de la literatura, han canalizado sus intentos por salir de su adicción. Algunos escritores solo han fabulado; otros lo han vivido y lo han contado. Aquí traemos una selección de diez obras en las que las adicciones están presentes:

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William S. Barroughs/http://www.taringa.net/comunidades/librosyautores/1467200/William-Burroughs—Yonqui—ediciones-alma-perro.html

1.       Veinticuatro horas en la vida de una mujer de Stefan Zweig: ¿es posible que una mujer de buena posición pueda abandonar a su familia por un hombre que acaba de conocer y que prácticamente es un desconocido para ella? Esta es la situación que nos plantea Zweig en esta novela. En ella, nos da a conocer la historia de Mrs C., una mujer respetable que guarda un secreto que no se atreve a confesar: cuando era joven se enamoró perdidamente de un hombre al que no conocía y decidió fugarse con él. Pero éste ocultaba una terrible verdad: era adicto al juego.

2.       Yonqui de William S. Barroughs: Barroughs es uno de esos escritores que viven al extremo y, al final, acaban trasladando a sus obras toda la furia de sus experiencias. Así, como hiciera también en El almuerzo desnudo, nos expone en Yonqui sus experiencias como adicto al opio, droga que consumió durante quince años.

3.       Menos que cero de  Bret Easton Ellis: este best seller y primera novela de Easton Ellis nos narra las peripecias de Clay, un estudiante universitario, que vuelve a su casa por las vacaciones de Navidad. Allí, se reencontrará con sus antiguos amigos y con su exnovia. Con estos empezará a asistir a fiestas y a consumir drogas hasta que esta situación se vuelva incontrolable. Escrita en la década de los ochenta, en esta novela se retrata con acierto el vacío existencial que se puede llegar a sentir siendo joven.

4.       El jugador de Fiódor Dostoivski: en ella se retrata la adicción de Alekséi Ivánovich al juego de la ruleta. Este personaje se convierte en el alter ego de Dostoivski quien padecía la misma enfermedad que el protagonista de su novela y que incluso acabaría esta obra bajo la amenaza del cumplimiento de un plazo para que pagase sus deudas por juego.

5.       Cero, cero, cero de Roberto Saviano: el aclamado autor de Gomorra realiza en esta ocasión un retrato sobre el mercado internacional de la cocaína. De esta forma, la investigación presentada por Saviano puede ayudarnos a comprender como operan las organizaciones internacionales que trafican con esta droga y el inmenso poder que esta sustancia tiene y genera en quienes la controlan.

6.       Yo, Christiane F.: este libro está basado en la historia de  Christiane Vera Felscherinow, una chica de 14 años que, en 1977, fue detenida por tráfico y consumo de drogas. La protagonista de esta historia era adicta a la heroína y, para poder costear su adicción, tuvo que ejercer la prostitución. Una vez detenida, los periodistas Kai Hermann y Horst Hieck la entrevistaron y, a partir de dicha entrevista, surgió este relato autobiográfico que tuvo un gran éxito e incluso fue llevado a la gran pantalla.

7.       Confesiones de un inglés comedor de opio Thomas de Quincey: primer volumen de la autobografía de Quincey donde el escritor británico nos expone su adicción al opio así como sus intentos por superar dicha adicción. Escrita en 1822, se trata de una primera aproximación desde la literatura con tintes autobográficos a los efectos que las sustancias adictivas (en este caso, el opio) tienen sobre la mente humana: en ella Quincey expone sus visiones y sus ensueños mientras está bajo los efectos de la droga. Este libro también es interesante en la medida en que marca junto con otras obras, como Los paraísos artificiales de Charles Baudelaire, el inicio de la creación de la figura del poeta maldito.

8.       Opio. Diario de una desintoxicación de Jean Cocteau: a través de la palabra y el dibujo, el surrealista francés cuenta en este diario sus experiencias vividas por el influjo del opio y realiza una reflexión sobre la vida. Este diario fue escrito por Cocteau en la clínica de Saint-Cloud donde permaneció recluido durante dos años para superar su adicción.

9.       Hijo de Satanás de Charles Bukowski: colección de relatos del escritor Bukowski, el poeta de los miserables. A través de éstos, se van dando cita personajes sin ningún propósito cuyos días se han convertido en una sucesión de horas, buscando siempre el medio para conseguir la próxima botella de vino barato o realizar la próxima apuesta entre la espesura del humo del tabaco. Bukowski no da lecciones vitales: solo sabe describir a perdedores cuyo único pecado es haber sido abandonados por su suerte.

10.   ‘Una conversación seria’ de Raymond Carver:. Carver superó su alcoholismo gracias a Alcohólicos Anónimos, pero, antes de ello, nos dejó una importante muestra de relatos donde se combina la ficción con los detalles autobiográficos. “Una conversación seria” es un relato corto donde se expone una situación a la que a menudo se ven expuestas las personas que padecen alcoholismo: la difícil tarea de pedir perdón tras una noche de borrachera.