Creatividad y drogas III

Mapa de los estados de conciencia. E: Estimulación ergotrópica; T: Estimulación trofotrópica/

Mapa de los estados de conciencia. E: Estimulación ergotrópica; T: Estimulación trofotrópica/ http://www.psicoter.es/pdf/estat_consc_II.pdf

De acuerdo con el psiquiatra José Luis González de Rivera, existen diversos estados de conciencia entre los que se puede mover el individuo. De este modo, en primer lugar, podemos encontrarnos con lo que De Rivera denomina “estado de normalidad” en el que habitualmente se halla la mayoría de individuos. Sirve para realizar las actividades de la vida cotidiana y la atención del sujeto está puesta en el desempeño de sus funciones en el mundo exterior, orientándose hacia la supervivencia y dejando a un lado su mundo interior que está al servicio de este contacto externo. Asimismo, como explica el psiquiatra, los sistemas ergotrópico y trofotrópico se encuentran con escasa activación y en equilibrio dinámico.

No obstante, si comienza a estimularse el primero de estos sistemas, aumenta la percepción de las sensaciones que ocurren alrededor del individuo, además de existir un mayor acceso a su mundo interior. En un primer momento, en este estadio, pueden darse combinaciones nuevas de esquemas perceptuales, es decir, puede producirse lo que habitualmente conocemos como inspiración. Si la estimulación prosigue en este estado de hipersensibilidad, se puede llegar, al principio, a la euforia y, posteriormente, a la ansiedad. Si la estimulación del sistema ergotrópico es máxima, la percepción del mundo exterior es prácticamente inexistente y se puede llegar a una suerte de éxtasis místico. La estimulación de este sistema se puede alcanzar, además de por técnicas mentales, mediante el uso de drogas euforizantes y psicotomiméticas. Por tanto, a este estadio se puede llegar bebiendo varias tazas de café y, de forma más aguda, con el consumo de marihuana. El LSD, la psilocibina y otros compuestos  triptamínicos también permiten alcanzar este estadio de hipersensibilidad e incluso lograr la euforia. Asimismo, otros compuestos catecolamínicos, excepto las anfetaminas, también producen un efecto similar. En ocasiones, cuando la persona viaja por estos estados alterados de conciencia bien de forma inducida por el consumo de drogas o bien porque parece alguna patología mental como, por ejemplo, la esquizofrenia tiene la sensación de que algo importante, portentoso, le está siendo revelado. Lo difícil muchas veces de estas experiencias es hacerlas inteligibles para el resto de sujetos que no experimentan ese estadio.

Mapa de los estados de conciencia. E: Estimulación ergotrópica; T: Estimulación trofotrópica/

Mapa de los estados de conciencia. E: Estimulación ergotrópica; T: Estimulación trofotrópica/ http://www.psicoter.es/pdf/estat_consc_II.pdf

De acuerdo con el psiquiatra José Luis González de Rivera, existen diversos estados de conciencia entre los que se puede mover el individuo. De este modo, en primer lugar, podemos encontrarnos con lo que De Rivera denomina “estado de normalidad” en el que habitualmente se halla la mayoría de individuos. Sirve para realizar las actividades de la vida cotidiana y la atención del sujeto está puesta en el desempeño de sus funciones en el mundo exterior, orientándose hacia la supervivencia y dejando a un lado su mundo interior que está al servicio de este contacto externo. Asimismo, como explica el psiquiatra, los sistemas ergotrópico y trofotrópico se encuentran con escasa activación y en equilibrio dinámico.

No obstante, si comienza a estimularse el primero de estos sistemas, aumenta la percepción de las sensaciones que ocurren alrededor del individuo, además de existir un mayor acceso a su mundo interior. En un primer momento, en este estadio, pueden darse combinaciones nuevas de esquemas perceptuales, es decir, puede producirse lo que habitualmente conocemos como inspiración. Si la estimulación prosigue en este estado de hipersensibilidad, se puede llegar, al principio, a la euforia y, posteriormente, a la ansiedad. Si la estimulación del sistema ergotrópico es máxima, la percepción del mundo exterior es prácticamente inexistente y se puede llegar a una suerte de éxtasis místico. La estimulación de este sistema se puede alcanzar, además de por técnicas mentales, mediante el uso de drogas euforizantes y psicotomiméticas. Por tanto, a este estadio se puede llegar bebiendo varias tazas de café y, de forma más aguda, con el consumo de marihuana. El LSD, la psilocibina y otros compuestos  triptamínicos también permiten alcanzar este estadio de hipersensibilidad e incluso lograr la euforia. Asimismo, otros compuestos catecolamínicos, excepto las anfetaminas, también producen un efecto similar. En ocasiones, cuando la persona viaja por estos estados alterados de conciencia bien de forma inducida por el consumo de drogas o bien porque parece alguna patología mental como, por ejemplo, la esquizofrenia tiene la sensación de que algo importante, portentoso, le está siendo revelado. Lo difícil muchas veces de estas experiencias es hacerlas inteligibles para el resto de sujetos que no experimentan ese estadio.

En este sentido, como señala De Rivera, “algunos individuos [...] persiguen activamente la experiencia psicótica con  el objeto de potenciar su creatividad. En realidad, no es la norma que la creatividad del intoxicado se materialice como no es la norma que los psicóticos sean creativos. Sin embargo, en ciertas psicosis espontáneas puede ser operativo un mecanismo análogo al descrito para las psicosis tóxicas, y la desintegración cognitiva puede dar lugar a ocasionales elaboraciones de tinte creativo”. Sin embargo, al margen de que en ocasiones puntuales, determinadas sustancias puedan potenciar la creatividad, normalmente suelen acabar con el individuo creativo si éste abusa de ellas.

La estimulación del sistema trofotrópico no está tan relacionada con la creatividad sino con la meditación y la relajación. No parece existir ninguna sustancia realmente efectiva para inducir estos estados alterados de conciencia.

Fuentes empleadas en los artículos Creatividad y drogas I, II y III:

http://www.psicoter.es/pdf/estat_consc_II.pdf

http://www.psicoter.es/_arts/83_A031_01.pdf

http://www.psicoter.es/_arts/78_A009_01.pdf

http://www.elgeniomaligno.eu/numero2/materia_compulsion_miedo_quirosa.html

http://www.tucamon.es/contenido/creatividad-trastornos-drogas

http://www.lne.es/club-prensa/2010/04/22/julio-bobes-artistas-drogan-bajan-calidad-o-llegan-desaparecer/904554.html

http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v27n2/v27n2a14.pdf

GANE Y PIERO, Laurence (2006). Nietzsche para todos. Barcelona: Paidós.

GIL, Luis (1967). Los antiguos y la inspiración poética. Madrid: Ediciones Guadarrama.

Si quieres leer

Creatividad y drogas I pincha aquí

Creatividad y drogas II pincha aquí 

En este sentido, como señala De Rivera, “algunos individuos [...] persiguen activamente la experiencia psicótica con  el objeto de potenciar su creatividad. En realidad, no es la norma que la creatividad del intoxicado se materialice como no es la norma que los psicóticos sean creativos. Sin embargo, en ciertas psicosis espontáneas puede ser operativo un mecanismo análogo al descrito para las psicosis tóxicas, y la desintegración cognitiva puede dar lugar a ocasionales elaboraciones de tinte creativo”. Sin embargo, al margen de que en ocasiones puntuales, determinadas sustancias puedan potenciar la creatividad, normalmente suelen acabar con el individuo creativo si éste abusa de ellas.

La estimulación del sistema trofotrópico no está tan relacionada con la creatividad sino con la meditación y la relajación. No parece existir ninguna sustancia realmente efectiva para inducir estos estados alterados de conciencia.

Fuentes empleadas en los artículos Creatividad y drogas I, II y III:

http://www.psicoter.es/pdf/estat_consc_II.pdf

http://www.psicoter.es/_arts/83_A031_01.pdf

http://www.psicoter.es/_arts/78_A009_01.pdf

http://www.elgeniomaligno.eu/numero2/materia_compulsion_miedo_quirosa.html

http://www.tucamon.es/contenido/creatividad-trastornos-drogas

http://www.lne.es/club-prensa/2010/04/22/julio-bobes-artistas-drogan-bajan-calidad-o-llegan-desaparecer/904554.html

http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v27n2/v27n2a14.pdf

GANE Y PIERO, Laurence (2006). Nietzsche para todos. Barcelona: Paidós.

GIL, Luis (1967). Los antiguos y la inspiración poética. Madrid: Ediciones Guadarrama.

Si quieres leer

Creatividad y drogas I pincha aquí

Creatividad y drogas II pincha aquí