Creatividad y drogas I

“Santos y drogas” de Pablo Candiloro/ http://www.rock.com.ar/oeste/el-tema-de-la-semana-naranjos-rascas-la-olla/

InDependientes Digital inaugura una nueva sección en la que se tratará de abordar la relación que existe entre el arte, la creatividad y las drogas a través de diversos personajes que las han consumido, han realizado sus creaciones bajo sus efectos y que, en muchas ocasiones, han visto devastada su existencia por éstas. De esta manera, en este primer artículo, pretendemos abordar las conexiones que, a lo largo de la historia, se han establecido entre drogas y creatividad.

La creatividad se suele asociar a estados inhabituales de conciencia. De este modo, el sujeto experimenta la sensación de saber algo nuevo que viene acompañada de una tensión para reflejarlo en el mundo tangible, de dar expresión a ese nuevo conocimiento. Así, como explica el psiquiatra José Luis González de Rivera: “Esta tensión es precisamente la percepción subjetiva del proceso creador que comprende, la sucesión de fenómenos desde la primera impresión de que algo nuevo se está formando en nuestro mundo mental, hasta la realización en el mundo material de ese algo”.

“Santos y drogas” de Pablo Candiloro/ http://www.rock.com.ar/oeste/el-tema-de-la-semana-naranjos-rascas-la-olla/

InDependientes Digital inaugura una nueva sección en la que se tratará de abordar la relación que existe entre el arte, la creatividad y las drogas a través de diversos personajes que las han consumido, han realizado sus creaciones bajo sus efectos y que, en muchas ocasiones, han visto devastada su existencia por éstas. De esta manera, en este primer artículo, pretendemos abordar las conexiones que, a lo largo de la historia, se han establecido entre drogas y creatividad.

La creatividad se suele asociar a estados inhabituales de conciencia. De este modo, el sujeto experimenta la sensación de saber algo nuevo que viene acompañada de una tensión para reflejarlo en el mundo tangible, de dar expresión a ese nuevo conocimiento. Así, como explica el psiquiatra José Luis González de Rivera: “Esta tensión es precisamente la percepción subjetiva del proceso creador que comprende, la sucesión de fenómenos desde la primera impresión de que algo nuevo se está formando en nuestro mundo mental, hasta la realización en el mundo material de ese algo”.

Por tanto, la creatividad, en ocasiones, se ha relacionado con la influencia que los dioses ejercen sobre los mortales. Así, era vista como un fenómeno que rebasaba los límites de lo natural para situarse en un plano sobrenatural. Esta relación entre divinidad y creatividad era observable en la antigua Grecia, puesto que las Musas eran las principales inspiradoras de esta última. En palabras de Luis Gil: “Numerosos indicios delatan la primitiva existencia en Grecia de una vinculación de la poesía con la magia, los ritos religiosos y los fenómenos extáticos y proféticos […] Multitud de mitos y leyendas, además, hacen intervenir a los dioses en el origen de la poesía o de los instrumentos musicales que la acompañan. Apolo es el patrón de la poesía y al propio tiempo de la inspiración profética, y no en menor relación con ciertas manifestaciones de la poesía está Dioniso, aunque sean las Musas las diosas titulares por excelencia de la creación poética. Todo ello viene a servir de indicio de que los griegos reconocieron en la poesía, como otros muchos pueblos, un fenómeno que rebasaba la esfera de lo natural, con una connotación carismática que elevaba a un plano superior al poeta”.

dionisio_apolo

Dioniso y Apolo/ http://mundusenescit.files.wordpress.com/2012/05/dionisio_apolo.jpg

Buscando los orígenes de la tragedia en el mundo clásico, el filósofo alemán Freidrich Nietszche establece una distinción entre lo apolíneo y lo dionisiaco. Apolo representa al hombre civilizado que mediante su razón es capaz de fortalecernos ante el terror dionisiaco y el frenesí irracional producido por éste. En este sentido, Dioniso es visto como el dios del vino que inspira la locura ritual y el éxtasis. Nietzsche busca las relaciones que existen entre lo apolíneo y lo dionisiaco en las artes musicales y llega a la conclusión de que “el espíritu dionisiaco en música nos hace ver que todo lo que nace ha de estar dispuesto a afrontar su disolución. Nos fuerza a contemplar el horror de la existencia individual, aunque sin quedarnos petrificados ante tal visión”. En la cultura occidental, Apolo ha sometido a Dioniso. De este modo, en filosofía, a partir de Sócrates y Platón, domina la visión apolínea del mundo todo optimismo y creencia en la razón humana. Esto ha hecho que muera el mito trágico, la forma dionisiaca de percibir el mundo como pura disolución, y el arte se ha visto reducido a mera recreación estética y a una serie de conceptos vacuos. No nos parece casual que el verdadero arte para Nietzsche se relacione con Dioniso, dios del vino y de la locura ritual, ya que la creación artística se ha asociado tanto con las drogas como con los desórdenes mentales, sobre todo a partir del siglo XIX, ya que éstos producen estados alterados de conciencia. Así, en La gaya ciencia, el filósofo considera que ser artista también consiste en transformar estéticamente un estado de intoxicación: “Los artistas continuamente glorifican —no hacen nada más— todos esos estados y cosas que putativamente le otorgan al hombre la oportunidad de sentirse bien por primera vez, o magno, o intoxicado, o alegre, o bueno y sabio […]. Los artistas siempre están al acecho para descubrir dichos objetos y atraerles a la esfera del arte”.

Así, a partir del siglo XIX, se va a ir configurando una imagen del artista asociado a un ser excéntrico, alejado de la normalidad prescrita por una sociedad burguesa que le constriñe y le hace sufrir, y que porta una existencia bohemia. Este hecho le va a acercar tanto a la locura como a las drogas, máxime teniendo en cuenta que el colonialismo había abierto las fronteras de Europa hacia nuevo lugares exóticos donde se consumían diversas sustancias antes desconocidas. Así, éstas transportarían al artista a un mundo exótico, lleno de sensualidad y misterio (en ocasiones, el artista ni siquiera llegaba a tener estas experiencias. Simplemente las recreaba a partir de textos de otros autores que sí las habían tenido).

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Creatividad y drogas II pincha aquí

Creatividad y drogas III pincha aquí

Por tanto, la creatividad, en ocasiones, se ha relacionado con la influencia que los dioses ejercen sobre los mortales. Así, era vista como un fenómeno que rebasaba los límites de lo natural para situarse en un plano sobrenatural. Esta relación entre divinidad y creatividad era observable en la antigua Grecia, puesto que las Musas eran las principales inspiradoras de esta última. En palabras de Luis Gil: “Numerosos indicios delatan la primitiva existencia en Grecia de una vinculación de la poesía con la magia, los ritos religiosos y los fenómenos extáticos y proféticos […] Multitud de mitos y leyendas, además, hacen intervenir a los dioses en el origen de la poesía o de los instrumentos musicales que la acompañan. Apolo es el patrón de la poesía y al propio tiempo de la inspiración profética, y no en menor relación con ciertas manifestaciones de la poesía está Dioniso, aunque sean las Musas las diosas titulares por excelencia de la creación poética. Todo ello viene a servir de indicio de que los griegos reconocieron en la poesía, como otros muchos pueblos, un fenómeno que rebasaba la esfera de lo natural, con una connotación carismática que elevaba a un plano superior al poeta”.

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Dioniso y Apolo/ http://mundusenescit.files.wordpress.com/2012/05/dionisio_apolo.jpg

Buscando los orígenes de la tragedia en el mundo clásico, el filósofo alemán Freidrich Nietszche establece una distinción entre lo apolíneo y lo dionisiaco. Apolo representa al hombre civilizado que mediante su razón es capaz de fortalecernos ante el terror dionisiaco y el frenesí irracional producido por éste. En este sentido, Dioniso es visto como el dios del vino que inspira la locura ritual y el éxtasis. Nietzsche busca las relaciones que existen entre lo apolíneo y lo dionisiaco en las artes musicales y llega a la conclusión de que “el espíritu dionisiaco en música nos hace ver que todo lo que nace ha de estar dispuesto a afrontar su disolución. Nos fuerza a contemplar el horror de la existencia individual, aunque sin quedarnos petrificados ante tal visión”. En la cultura occidental, Apolo ha sometido a Dioniso. De este modo, en filosofía, a partir de Sócrates y Platón, domina la visión apolínea del mundo todo optimismo y creencia en la razón humana. Esto ha hecho que muera el mito trágico, la forma dionisiaca de percibir el mundo como pura disolución, y el arte se ha visto reducido a mera recreación estética y a una serie de conceptos vacuos. No nos parece casual que el verdadero arte para Nietzsche se relacione con Dioniso, dios del vino y de la locura ritual, ya que la creación artística se ha asociado tanto con las drogas como con los desórdenes mentales, sobre todo a partir del siglo XIX, ya que éstos producen estados alterados de conciencia. Así, en La gaya ciencia, el filósofo considera que ser artista también consiste en transformar estéticamente un estado de intoxicación: “Los artistas continuamente glorifican —no hacen nada más— todos esos estados y cosas que putativamente le otorgan al hombre la oportunidad de sentirse bien por primera vez, o magno, o intoxicado, o alegre, o bueno y sabio […]. Los artistas siempre están al acecho para descubrir dichos objetos y atraerles a la esfera del arte”.

Así, a partir del siglo XIX, se va a ir configurando una imagen del artista asociado a un ser excéntrico, alejado de la normalidad prescrita por una sociedad burguesa que le constriñe y le hace sufrir, y que porta una existencia bohemia. Este hecho le va a acercar tanto a la locura como a las drogas, máxime teniendo en cuenta que el colonialismo había abierto las fronteras de Europa hacia nuevo lugares exóticos donde se consumían diversas sustancias antes desconocidas. Así, éstas transportarían al artista a un mundo exótico, lleno de sensualidad y misterio (en ocasiones, el artista ni siquiera llegaba a tener estas experiencias. Simplemente las recreaba a partir de textos de otros autores que sí las habían tenido).

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