Craving: Cerebro y adicción

Marta Saiz |Periodista colaboradora en InDependientes

Marta SaizEl fenómeno del craving es descrito como el deseo irresistible de consumir una sustancia determinada. Es dinámico, puesto que no se presenta igual en todas las personas, y representa el principal obstáculo para la desintoxicación.

Psicológicamente, el craving aparece tras la abstinencia y puede mantenerse durante un periodo largo de tiempo -incluso puede darse después de años de abstinencia-. En el uso de las drogas, lleva consigo la dificultad del seguimiento del periodo de abstinencia; por lo tanto, un alto nivel de recaídas.

Según Beck y cols. (1999), podemos encontrar diferentes tipos de craving relacionados con: la respuesta a los síntomas de abstinencia -disminuye el grado de satisfacción en el uso de la droga, pero aumenta el malestar cuando se prescinde de ella-, la respuesta a la falta de placer -aburrimiento-, la respuesta condicionada a las señales asociadas a la droga -cuando pasas por una calle determinada, un nombre…-, y la respuesta a los deseos hedónicos -combinación de una experiencia placentera natural con el uso de drogas-.

Algunos factores psicológicos / www.scielo.org.mx

Algunos factores psicológicos / www.scielo.org.mx

Sin embargo, todos estos patrones psicológicos tienen una explicación científica de cómo afecta la adicción al cerebro humano.

En primer lugar, las drogas boicotean la comunicación del cerebro; es decir, interfieren en el proceso de la sinapsis, que es el traspaso de información de una neurona a otra.

La conducta adictiva se entiende como una enfermedad del cerebro en la que intervienen, principalmente, la dopamina y los endocanabinoides, dos sustancias que se producen de manera natural y que son sintetizadas por el cerebro para generar sensaciones placenteras. Los receptores de dichas sustancias se encuentran en la zona formada por el Área Tegmental Ventral y el Núcleo Acumbens.

La conducta adictiva se entiende como una enfermedad del cerebro

Estas sustancias interactúan con la Amígdala -glándula cerebral que produce una sensación subjetiva de miedo-, sustituyendo el miedo por el placer.

Cuando la droga es introducida en el organismo y llega al cerebro, bloquea a los receptores de estas sustancias-, impidiendo su transporte y reciclaje; por lo que se produce una situación en la que hay un aumento significativo de dopamina y endocanabinoides, que interactúan con la Amígdala y conllevan a una sensación de placer extremo.

Núcleo acumbens-area tegmental ventral y amígdala / www.revistacarbono.com

Núcleo acumbens-area tegmental ventral y amígdala / www.revistacarbono.com

Con el uso frecuente de la droga, de manera constante, el sistema de estímulo-respuesta no responderá igual; es decir, el cerebro se modifica y produce menos cantidad de endocanabinoides y dopamina, por lo que hay una sensación disminuida del placer y la persona necesitará aumentar la dosis de la droga. A esta fase del cerebro con relación a las drogas se le llama tolerancia.

Han sido muchos los estudios realizados sobre cerebro y adicción, y hasta el momento, la única certeza de los científicos es que no existe un factor exclusivo que determine su abuso, sino que afirman que la farmacodependencia o adicción a una sustancia viene determinada por factores como la disponibilidad, la productividad genética, el entorno social o las lesiones cerebrales. En el momento en el que se combinan con las drogas, aumenta el riesgo de que una persona sea incapaz de controlar el impulso a consumir.

Por último, dos ecuaciones simples sobre la adicción:

1. Mayor motivación = Mayor deseo de consumir

2. Más acondicionamiento = Más craving

Fuente:image.shutterstock.com

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Periodista feminista. Creo en la información como precursora del cambio social. Me gusta contar las historias que faltan. En Colombia con @IAP_Colombia
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