Cómo afecta a la salud el confinamiento continuado

Ayer, 7 de abril, fue el Día Mundial de la Salud. Durante las últimas semanas y fruto del necesario confinamiento, los españoles han visto alterados sus hábitos cotidianos. Los cambios no solo atañen al trabajo, la forma de relacionarse con los demás, etcétera, sino también a la alimentación, al deporte y a la salud mental de las personas.

Actividad física y dieta

La actividad física se ha desplomado, al menos, un 40%. Con los efectos que esto implica sobre el aparato locomotor y muscular, la pérdida de capacidades aeróbicas del individuo, el incremento de la sensación de fatiga, la reducción del gasto calórico, etcétera. Tampoco podemos perder de vista que hacer ejercicio fortalece el sistema inmune.

La inactividad continuada (a partir de 10 días) está relacionada con la atrofia muscular y la pérdida de fuerza (de hasta un 13% y 40% en brazos y piernas, respectivamente). Estas consecuencias afectarán en mayor medida a los adultos mayores, también los más vulnerables al coronavirus.

En añadidura, sin embargo, no podemos dejar de recordar que la actividad física sigue siendo una asignatura pendiente de los españoles: hasta 17 millones admiten ser sedentarios, y un 7% más, no hacer nada de ejercicio. Los mayores son un grupo destacable, pues solo el 54% de los superan los 65 años mantiene unos hábitos de vida saludable.

Por su parte, solo el 21% de los menores de 10 años hace deporte. El 81% de los adolescentes en edad escolar no se mantienen lo suficientemente activos y el 80% de los niños únicamente lo practica en el colegio.

Asimismo, durante el confinamiento se han disparado las ventas de productos como las aceitunas (94%), las patatas fritas (87%), la cerveza (78%), y el chocolate (79%). Unos alimentos vinculados al disfrute que no siempre son precisamente saludables. Además, no podemos perder de vista el punto de partida, es decir, cómo comen los españoles en circunstancias normales. Solo el 7% de la población alcanza los mínimos de una alimentación saludable: comer cinco piezas de fruta o verdura diarias, desayunar “bien”, tomar legumbres y pescado al menos dos veces por semana, etcétera. Sin embargo, sí lo intentamos, o al menos eso decimos: el 54% de los españoles asegura que trata de llevar una dieta equilibrada.

Salud mental y prevención 

Por otra parte, el confinamiento continuado incrementa las posibilidades de experimentar ansiedad, insomnio y otras patologías como la depresión. Además, nos vuelve más irritables y nos produce abatimiento. Los sentimientos de aislamiento, al mismo tiempo, aumentan el riesgo de sufrir presión arterial alta y reducen la resistencia del sistema inmunológico a las infecciones. Sin embargo, quedarse en casa es imprescindible para frenar la pandemia.

Además, hoy mismo el Plan Nacional sobre Drogas ha emitido una infografía con recomendaciones dirigidas al buen uso de las tecnologías entre los menores en tiempos de COVID-19:

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Adaptación de las personas con trastorno adictivo

Las personas con trastornos adictivos han visto igualmente modificados sus hábitos. Las terapias grupales llevan semanas detenidas, al menos presencialmente, pero muchas asociaciones de adictos en rehabilitación han sabido adaptarse y realizarlas de modo online. La atención individualizada se ha mantenido con los profesionales de las adicciones por vía telefónica. Cuidar el mantenimiento de la abstinencia es fundamental en un momento, en el que por una parte, es más fácil prescindir de ciertos estímulos que pueden ser disparadores de una recaída, pero por otro, también hay más tiempo libre y los pensamientos pueden jugar malas pasadas. La semana pasada la psicóloga y asesora del comité técnico de la Confederación de Alcohólicos, Adictos en Rehabilitación y Familiares de España, CAARFE, Cristina Prados realizaba un vídeo con recomendaciones, os invitamos a verlo pinchando aquí.

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