• Home »
  • Expertos »
  • Cerebro y drogas: Disfunción ejecutiva como posible consecuencia. Parte 2

Cerebro y drogas: Disfunción ejecutiva como posible consecuencia. Parte 2

Una vez aclarado lo anterior, podemos explicar entender mejor que las funciones ejecutivas son habilidades cognitivas propias de la corteza prefrontal (CPF) que permiten establecer metas, diseñar planes, seguir secuencias (series temporales, realizar un ejercicio que tiene diferentes fases, conducir…), seleccionar las conductas apropiadas e iniciar las actividades, así como también autorregular el comportamiento (p.ej. permanecer sentado en una clase), monitorizar las tareas, seleccionar los comportamientos, y tener flexibilidad en el trabajo cognitivo (pensamiento) y la organización de la tarea propuesta en el tiempo y en el espacio.

LA DISFUNCIÓN EJECUTIVA ¿UN EFECTO?

Si bien las descritas en el párrafo anterior serían las funciones normales, y sabiendo como sabemos que las sustancias y el juego patológico producen cambios en nuestras estructuras cerebrales, encontramos que las personas con trastorno por dependencia a sustancias psicoactivas pueden presentar (Bechara, 2005; Gunn y Rickwood, 2009; Verdejo, Orozco, Sánchez, Aguilar y Pérez, 2004; Verdejo et al., 2002; Verdejo, Pérez y Bechara, 2006):

–        déficits de memoria

–        dificultades en resolución de problemas

–        dificultades de aprendizaje

–        dificultades  relacionadas con el razonamiento abstracto

–        dificultades relativas a la coordinación viso-manual

–        déficits en flexibilidad cognitiva

–        alteraciones del lenguaje

–        falta de habilidades para la toma de decisiones y la planificación

El estudio de la “disfunción ejecutiva” se encuentra estrechamente relacionado con el seguimiento y rehabilitación de personas con daño cerebral (traumatismos por accidentes de tráfico, enfermedades neurodegenerativas, accidentes cerebro-vasculares…). En este sentido, en cuanto a las FE en personas con trastorno adictivo, podemos encontrar síntomas comunes entre otros pacientes con daño cerebral. Las lesiones en la corteza orbito frontal del cerebro se asocian con la presencia de síntomas de desinhibición, conductas inapropiadas, irritabilidad, labilidad emocional, distractibilidad y dificultades para responder a señales sociales (Estévez, García y Barraquer, 2000).

Tomado de NIDA (Noviembre 2014): Las drogas y el cerebro

Tomado de NIDA (Noviembre 2014): Las drogas y el cerebro

Una explicación para las respuestas desadaptativas de personas que sufren una lesión en el cortex prefrontal es que, debido al daño cerebral, interpretaría de manera sesgada los estímulos que percibe (aferentes), y su respuesta se vería afectada.

En el caso del consumo de sustancias, dicho sesgo está relacionado con el mantenimiento de la conducta de consumo sin tener en cuenta las consecuencias futuras, lo que se denomina “miopía al futuro” (Damasio, 1994, 2006), ya que las sustancias exógenas (drogas) compiten de manera más potente con las endógenas, orientando la toma de decisiones y la conducta de la persona hacia el mantenimiento del consumo, además de existir la posibilidad de alterar otro tipo de procesos decisionales.

Con el objeto de comprender mejor este fenómeno, Goldstein y Volkow (2002) desarrollaron un modelo conceptual para una mejor comprensión de ciertas conductas, intoxicación, consumos en forma de atracón, craving (síndrome de abstinencia psíquico-físico), y recaídas tras periodos prolongados de abstinencia,  en personas adicta; el modelo se denomina I-RISA (Impaired-Salience Attribution and Response Inhibition), siglas en español de “Daño en la Atribución de Relevancia y la Inhibición de Respuesta”. La hipótesis del modelo I-RISA es que los consumidores de drogas presentan una valoración exagerada de los estímulos relacionados con el consumo, acompañada de una devaluación de otros reforzadores naturales.

CONCLUYENDO…

Actualmente se sigue investigando acerca de los efectos de las drogas sobre las funciones ejecutivas, y sus consecuencias cuando nos encontramos ante un fenómeno adictivo.

Tomado de NIDA (Noviembre 2014): Las drogas y el cerebro

Tomado de NIDA (Noviembre 2014): Las drogas y el cerebro

Si bien la capacidad de algunas áreas del cerebro de asumir funciones de otras áreas que se encuentran deterioradas parece un hecho constatado, sabemos que la regeneración neuronal no es evidente, por lo que cuando las neuronas que componen una determinada estructura (como sería la corteza prefrontal) “mueren”, nuestro cerebro debe dividir sus funciones entre otras estructuras, por lo que la tarea se complica.

Así mismo, también sabemos que tras la abstinencia del consumo de sustancias psicoactivas, algunos de los cambios que se produjeron en el cerebro como consecuencias de dicho consumo, son reversibles.

Pero, ¿cuál es el límite que no se debe rebasar?

Lea también:

Cerebro y drogas: Disfunción ejecutiva como posible consecuencia. Parte 1

El consumo de alcohol puede producir daño cerebral irreversible y demencia

El cerebro y el alcohol

Algunas referencias para saber más:

  • Damasio, A (2006) El error de Descartes, Barcelona: Crítica
  • Dom G, Sabbe B, Hulstijn W, van den Brink W (2005) Substance use disorders and the orbitofrontal cortex – Systematic review of behavioural decision-making and neuroimaging studies. British Journal of Psychiatry 187: 209-220
  • NIDA. (Varias fechas) Infofacts. En soporte digital: http://www.drugabuse.gov/publications/term/160/InfoFacts
  • Verdejo-Garcia A, Perez-Garcia M (2007b) Ecological assessment of executive functions in substance dependent individuals. Drug and Alcohol Dependence 90: 48-55
  • Volkow ND, Fowler JS, Wang GJ (2004) The addicted human brain viewed in the light of imaging studies: brain circuits and treatment strategies. Neuropharmacology 47: 3-13
The following two tabs change content below.
Félix Rueda
Hace 13 años inició su andadura profesional en el ámbito de la prevención e intervención en trastornos adictivos, siempre en el contexto de Proyecto Hombre.Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Málaga, Máster en Psicología de la Salud por la Universidad Miguel Hernández, Experto en Drogodependencias por la Universidad Complutense de Madrid, y Técnico en Logopedia por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía. Así mismo, ha cursado estudios de Filosofía durante 3 años. Actualmente desempeña las funciones de Coordinador de los programas Terapéuticos para adultos, Responsable de Calidad, y a su vez supervisa y coordina uno de los programas de intervención dirigido a personas activas laboralmente que presentan problemas de adicción a Cocaína y/o Alcohol, principalmente, y el programa de reinserción socio-laboral para aquellas personas que han completado un proceso de tratamiento en una Comunidad Terapéutica. Así mismo, es miembro del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil del drogodependiente, que desarrolla su actividad a nivel nacional. Es profesor invitado (en representación de Proyecto Hombre Alicante) de la Escuela de Formación de la Asociación Proyecto Hombre (Impartiendo la materia: Perfil profesional en Proyecto Hombre, Trabajo y Gestión de Equipos, Potencial Humano del profesional de Proyecto Hombre). Ha participado en numerosas publicaciones, ha sido miembro de la Comisión Nacional de Evaluación de Proyecto Hombre (un Proyecto del Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), hasta su disolución el pasado 2013, y ha intervenido en múltiples foros relacionados con ámbitos afines a los trastornos adictivos. Durante 4 años fue responsable de los programas de prevención indicada para adolescentes y sus familias en Proyecto Hombre Málaga.