Ahora, el horizonte es nuestro destino

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Queridos lectores y lectoras,

La última vez que os escribí estábamos todos en la misma situación que ahora, es decir, en casa cumpliendo con nuestra responsabilidad social, pero, con una gran diferencia en estos momentos, y es que muchas más almas nos han dejado en este trayecto.

Desde este humilde escrito quiero trasladar a todas estas familias mi más sentido pésame, y decirles que todos nosotros, sus conciudadanos, nunca les olvidaremos.

No son momentos sencillos, lo sabemos, más bien todo lo contrario, pero hemos de entender que en este camino vamos a transitar por muchas emociones, diversas y fluctuantes. Que un día podemos estar arriba y, al otro, un poco más abajo. Pero quiero y es mi deseo que comprendáis que esas variaciones en nuestras emociones son normales en un caso tan excepcional como este que estamos viviendo, sobre todo, y esa es su excepcionalidad, porque nunca lo habíamos vivido antes.

Por eso, os aconsejo que seáis comprensivos con vosotras y vosotros mismos, ya que es normal sentir ese flujo tan variado de emociones, a veces, incluso en un mismo día. Tened en cuenta que además de haber perdido nuestra rutina habitual e intentar, mantener una nueva en casa, no siempre es sencillo, aunque si necesario. Que añoremos nuestra vida anterior es absolutamente normal, es donde nos encontrábamos y donde nos reconocíamos.

Ahora llevamos más tiempo y eso puede empezar a notarse un poco, un poco de cansancio, de dejarse llevar por el aburrimiento después de haber empezado, primero con la asimilación de la situación, y después con la puesta en practica de nuestra imaginación para mantener una rutina diaria pero que hoy, puede, que estemos abandonando. No todos estaremos en la misma fase ahora, pero es importante que lo tengamos en cuenta por si en algún momento decaemos.

Es comprensible que a ese cansancio o venirse un poco abajo, se le sume la impaciencia por volver a la calle, por volver a ver a los familiares o amigos que no tenemos cerca y que echamos de menos para poder abrazarlos de nuevo. Y que a esos sentimientos se le sume, también, algo de ira o incertidumbre por no conocer una fecha cierta para esa apertura. Y es comprensible y normal que sintamos tantas emociones porque echamos de menos cosas importantes para nosotros.

Las emociones vienen a darnos información continuamente, es nuestro termómetro emocional quien nos dice que estamos sintiendo en cada momento y por qué. A ese por qué tendremos que prestarle mucha atención, porque en él encontraremos las respuestas. Lo primero que debemos hacer es no luchar contra lo que sentimos, sino regular esas emociones desde la aceptación de estas. Y el por qué nos ayudara a comprender porque la sentimos. Una vez que comprendemos ese por qué de manera objetiva y realista, toca que hacer con ellas, es decir, darles salida de forma equilibrada para nosotros mismos y para los demás. En algunos casos nos tocará controlarlas, en otras eliminarlas o ambas a la vez y, cuando tengamos que expresarlas, siempre hemos de hacerlo de manera asertiva y equilibrada. Esta es la regulación emocional que debemos llevar siempre en nuestra mochila.

A estas alturas, hemos de tener en cuenta que ya hemos recorrido un gran trecho del camino, y eso no podemos perderlo de vista. Eso también es una realidad. Y es que, en esta carrera de fondo no estamos solos, porque todas y todos somos un gran equipo llamado SOLIDARIDAD, y sabemos que la meta también existe, una meta llamada SALUD que se vislumbra allá en el horizonte.

Somos un gran equipo que pedaleamos todos juntos, cada uno en su “bicicleta”, en la que no existen los líderes, sino que nos vamos turnando cada uno al frente, en la que nos ayudamos unos a otros para ir regulando nuestras fuerzas y nuestras emociones. Por eso, los que estáis en familia, cuando alguien se encuentre desanimado que otra u otro tome la iniciativa para que no se quede descolgado. Aquellas y aquellos que viváis solos, y os sintáis algo desanimados, ya sabéis, teléfono en mano y a contactar con alguna amiga o amigo, que seguro también le animará el día saber de ti o estará ahí para escucharte y seguir hacia adelante. Porque, la realidad es que ya falta menos.

Ahora, nuestro único objetivo es llegar a esa meta así que, alcemos nuestra mirada hacia ese horizonte cada vez más cercano porque hemos de llegar a él todas y todos juntos cogidos de la mano.

Por eso, os deseo para el resto de la andadura que nos queda, y como amigas y amigos que ya somos de la Resiliencia, que aprendamos de esta nueva experiencia y que sigamos siendo agradecidos a la Vida.

Salud y Sobriedad.

¡¡Un fuerte abrazo¡!

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Luis C Vertedor

Luis C Vertedor

Psicólogo en las asociaciones ALAMA y ARANA, y psicólogo voluntario en la asociación AREA, todas ellas en la provincia de Málaga. Máster en Investigación en Psicología y Experto en adicciones.
Luis C Vertedor

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