Adicciónate a la vida. Mi lucha contra la cocaína. Crónica de una victoria

David Valero García es autor del blog “Adicciónate a la vida. Mi lucha contra la cocaína. Crónica de una victoria”. En él, relata sus experiencias y vivencias cotidianas, todo aquello que le hace soñar y disfrutar en su nueva vida, ahora que está libre de su adicción a la cocaína. Así, de primera mano, David nos relata en su blog, día a día, todo aquello que ha recuperado tras su rehabilitación y todo aquello que ahora está logrando. Hoy nos deja una parte de su historia en este artículo escrito para la Revista InDepedientes:

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La verdad es que cuando Laura [redactora de la Revista InDependientes] se puso en contacto conmigo para escribir un artículo para Revista InDependientes, me quedé en blanco. Hablar de mi experiencia como adicto a la cocaína y mi estado actual se me hacía un mundo. Hablamos de más de 20 años: resumir esto en un artículo debo reconocer que me agobió, pero solo un poquito ;)

¡Qué distinto es todo cuando llevas más de 2 años sin consumir! Jamás llegué a pensar que pudiera vivir la vida de la forma que lo estoy haciendo ahora. Me están ocurriendo, bueno, mejor dicho, estoy provocando que ocurran cosas fantásticas.

Durante mis 20 años de consumo jamás logré terminar nada, llegando a un punto que ni siquiera me atrevía a embarcarme en algo que me gustase, ya anticipaba el resultado, decepción y frustración.

Esto provocó que poco a poco, con el paso del tiempo, todos los sueños e ilusiones de aquel joven David fueran difuminándose hasta llegar a desaparecer. Convirtiéndose en un lamentable esperpento que únicamente servía para evadirme de la realidad. Cuanto más tiempo llevaba consumiendo, más olvidados estaban todos los sueños que un día tuve. Me privé de la maravillosa oportunidad de dejar que estos se pudiesen llegar a cumplir, o dar paso a otros.

Las relaciones con quienes me querían estaban todas supeditadas a una cosa, el consumo. Éste siempre iba a la cabeza de mis prioridades, dando de lado incluso a mi propia mujer e hijos, y os aseguro que esto es algo que te rompe el alma en mil pedazos el día que eres consciente de ello.

No importaba el dinero que ganase, nunca era suficiente, y puedo decir que cuando peor iba todo en España, mi posición era privilegiada. El resultado, no sólo esnifarme todos los ahorros de mi familia, provocar deudas e hinchar la VISA eran el pan de cada día.

Llegué a un punto que me odiaba tanto que no quería a nadie a mi lado cuando consumía, todo y todos me molestaban. El odio y resentimiento, junto con la soledad y tristeza, eran los sentimientos que llevaba por bandera. En ocasiones todo se amontonaba en mi cabeza según esnifaba, haciendo imposible no llorar según inhalaba la primera raya.

¿Qué ha cambiado? No me escondo, no cierro los ojos y los abro únicamente para consumir

Pero puedo decir que cuando peor estaba todo, cuando iba a perder a mi mujer e hijos físicamente, porque sentimentalmente ya lo había hecho hace tiempo, tuve que tomar una decisión, terminar con todo, o darme una oportunidad. No fue nada fácil, incluso hubo momentos que la opción de terminar con todo tenía más peso que apostar por una vida sin consumo.

Tras superar una gran desconfianza hacia esos “desconocidos” que decían que me ayudarían. Tras dejar poco a poco mi vida, y escasas expectativas de lograr dejar atrás el consumo, en mis terapeutas, pude comenzar a entrar de lleno en eso que llaman recuperación o rehabilitación. Yo lo llamaría renacer, porque hasta entonces estaba más próximo a la muerte que a la vida.

Durante más de dos años el proceso de recuperación, abandono de consumo y aprendizaje de mí mismo y vivir una vida sin drogas, fue muy duro, probablemente lo más duro a lo que me haya enfrentado jamás. Dejar de consumir es sólo una parte del tratamiento, lo más importante, y complicado, es mirar cara a cara allí donde jamás has querido asomarte. A aquello que, a base de alcohol y polvos, procuraba enterrar para no sentir jamás.

Algo que me fascinó fue ir rompiendo poco a poco mi bloqueo emocional, pudiendo sentir a mi hija mientras estábamos solos jugando en su habitación. De pronto, todo el amor que sentía por ella, y que percibía de su parte, me golpeaba el pecho como un balonazo provocando que llorase de forma descontrolada. Se trataba de amor, de ese amor que jamás fui capaz de sentir. Esto es una parte de lo que ha supuesto para mí dejar atrás el consumo. Creo que merece la pena, ¿no crees?

Pero un claro ejemplo de los beneficios de decir basta ya es verme en la actualidad. Probablemente esté viviendo, junto a mi fantástica mujer, uno de los momentos más duros y difíciles de nuestras vidas en común. Un despido, el haber lapidado cualquier tipo de ahorro y la actual situación económica, han provocado que las cosas se nos hayan complicado mucho.

¿Qué ha cambiado?, ¿Qué está ocurriendo que antes era inimaginable? No me escondo, no cierro los ojos y los abro únicamente para consumir. Juntos, mi mujer y yo, afrontamos la situación, buscamos soluciones, apostamos por nosotros y aquello en lo que creemos. Pero lo más importante, nos apoyamos, nos tenemos el uno al otro. Mostramos nuestras emociones y sentimientos, ocultarlas ya no es una opción. Ambos sabemos que podemos contar con el otro, yo siempre pude hacerlo, ahora, ella también, y esto es algo maravilloso.

Esto es sólo mi historia, una pequeña parte de alguien más que cayó en la adicción. Alguien más que recibió y provocó el daño suficiente para ser consciente de lo maravillosa que puede ser, y es, la vida una vez deja atrás el consumo.

Sería imposible despedirme sin dar las gracias a Laura y Mireia [redactoras de la Revista InDependientes] por darme la oportunidad de escribir en su revista. A mis terapeutas de Exii, por su espectacular ayuda, pero sobre todo amor a la hora de acompañarme en este camino. Y desde luego a mi mujer, quien siempre ha estado ahí, quien en todo momento apostó por mí. Te quiero cariño ;)

Dedicado a mis canijos.

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