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Los fumadores pasivos sacian su mono

Entraba en la niebla del bar y se hundía en un seguido de lágrimas producidas por el intenso humo de tabaco de los que allí había fumando cigarro tras cigarro. No les importaba que hubiese un niño jugando. Las leyes no prohibían que en los espacios públicos se fumara y el efecto que eso tenía sobre la salud de lo no fumadores era casi tan perjudicial como si lo hiciesen.

Me imagino, como ocurría en aquellos dibujos de ‘El cuerpo humano’ que veía de pequeña, un viaje al interior de los pulmones de un fumador de esos de años y años, que desde la adolescencia lleva cajetillas diarias quemadas. Me imagino la negrura, el paisaje desgastado, la nicotina en el cuerpo pidiendo no parar, los dientes amarillos, el cutis cansado. Me acuerdo de cuando mis padres fumaban. La molestia del humo en el comedor, espacio de todos. Su tos matutina. Recuerdo un experimento con una botella. Lo hicimos en el colegio, me quedé tan impactada del daño que podía provocar en los pulmones, en la vida de una persona, que cuando llegué a casa empecé a dar la lata. Unos años después mis padres decidirían juntos dejar de lado este vicio. Tras un buen susto que nos dio mi padre, con una ‘neumo…algo’, era pequeña y no lo recuerdo.

Ahora puedo presumir de tener padres ex fumadores y de no ser una fumadora pasiva, ni en mi casa ni en la calle. España, lo digo en cada artículo, tiene cientos de carencias, pero lo cierto es que acertó de pleno en algo. La aplicación de la ley antitabaco:

 ‘El número de fumadores pasivos cae en España un 70% tras la ley antitabaco’ (titulaba el diario El País el 22 de febrero). Y así es, muchos pronosticaban lo peor para la hostelería, pues iba  a suponer, decían, “pérdidas millonarias”. Y lo cierto es que es una afirmación muy lejana de la realidad, pues la gente se ha adaptado con el tiempo a salir a la puerta a fumar, dejando así el espacio libre de humo para los no fumadores y también (creo a título individual) reduciendo el número de cigarrillos diarios, pues ya tienen que salir al exterior para poder saciar su mono.

Al parecer a nivel europeo, hemos arrasado en algo, ya que España junto Bélgica y Polonia son los que mejor han adoptado la recomendación que hizo en 2009 la Comisión Europea de dejar libre de humo los espacios públicos.

Sin dejar de mencionar que han reducido el número de infartos de miocardio y otro tipo de accidentes coronarios agudos.

Aprovechando mi experiencia personal en Reino Unido, quiero compartir con mis lectores el intento y creo que acierto (aunque aún es difícil medir si con efecto) del sistema nacional de salud inglés, el NHS, con el fin de advertir de los peligros del tabaco. Un país, cabe recordar con un precio muy elevado de una cajetilla (unos 10 euros), que no parece parar mucho el consumo pese a todo.

El NHS advierte del peligro de desarrollar cáncer en cada calada y lo hace con anuncios como el siguiente:

sacian su mono

Y además pone a disposición de los usuarios en las farmacias un sin fín de productos destinados a dejar de fumar y con múltiples consejos en su página web. En ocasiones siento que se avanzan a nosotros. No dejemos que nos avancen en algo, en lo que de momento, somos los mejores. ¿Qué tal sería ofrecer cursos gratuitos en los centros de salud? ¿Información de dónde acudir? ¿Productos que ayuden? ¿Terapias motivacionales? Sé que es un momento delicado, pero una cosa está clara, la salud es lo primero.

Como complemento, aquí os dejo una entrevista realizada en 2011 por el equipo de InDependientes (en la Escuela de Otoño) a Elisardo Becoña, Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, experto en adicciones y con numerosos trabajos sobre tabaco.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=qPoMx0ORapE]

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=7S_jSGoMlcA]

Entraba en la niebla del bar y se hundía en un seguido de lágrimas producidas por el intenso humo de tabaco de los que allí había fumando cigarro tras cigarro. No les importaba que hubiese un niño jugando. Las leyes no prohibían que en los espacios públicos se fumara y el efecto que eso tenía sobre la salud de lo no fumadores era casi tan perjudicial como si lo hiciesen.

Me imagino, como ocurría en aquellos dibujos de ‘El cuerpo humano’ que veía de pequeña, un viaje al interior de los pulmones de un fumador de esos de años y años, que desde la adolescencia lleva cajetillas diarias quemadas. Me imagino la negrura, el paisaje desgastado, la nicotina en el cuerpo pidiendo no parar, los dientes amarillos, el cutis cansado. Me acuerdo de cuando mis padres fumaban. La molestia del humo en el comedor, espacio de todos. Su tos matutina. Recuerdo un experimento con una botella. Lo hicimos en el colegio, me quedé tan impactada del daño que podía provocar en los pulmones, en la vida de una persona, que cuando llegué a casa empecé a dar la lata. Unos años después mis padres decidirían juntos dejar de lado este vicio. Tras un buen susto que nos dio mi padre, con una ‘neumo…algo’, era pequeña y no lo recuerdo.

Ahora puedo presumir de tener padres ex fumadores y de no ser una fumadora pasiva, ni en mi casa ni en la calle. España, lo digo en cada artículo, tiene cientos de carencias, pero lo cierto es que acertó de pleno en algo. La aplicación de la ley antitabaco:

 ‘El número de fumadores pasivos cae en España un 70% tras la ley antitabaco’ (titulaba el diario El País el 22 de febrero). Y así es, muchos pronosticaban lo peor para la hostelería, pues iba  a suponer, decían, “pérdidas millonarias”. Y lo cierto es que es una afirmación muy lejana de la realidad, pues la gente se ha adaptado con el tiempo a salir a la puerta a fumar, dejando así el espacio libre de humo para los no fumadores y también (creo a título individual) reduciendo el número de cigarrillos diarios, pues ya tienen que salir al exterior para poder saciar su mono.

Al parecer a nivel europeo, hemos arrasado en algo, ya que España junto Bélgica y Polonia son los que mejor han adoptado la recomendación que hizo en 2009 la Comisión Europea de dejar libre de humo los espacios públicos.

Sin dejar de mencionar que han reducido el número de infartos de miocardio y otro tipo de accidentes coronarios agudos.

Aprovechando mi experiencia personal en Reino Unido, quiero compartir con mis lectores el intento y creo que acierto (aunque aún es difícil medir si con efecto) del sistema nacional de salud inglés, el NHS, con el fin de advertir de los peligros del tabaco. Un país, cabe recordar con un precio muy elevado de una cajetilla (unos 10 euros), que no parece parar mucho el consumo pese a todo.

El NHS advierte del peligro de desarrollar cáncer en cada calada y lo hace con anuncios como el siguiente:

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Y además pone a disposición de los usuarios en las farmacias un sin fín de productos destinados a dejar de fumar y con múltiples consejos en su página web. En ocasiones siento que se avanzan a nosotros. No dejemos que nos avancen en algo, en lo que de momento, somos los mejores. ¿Qué tal sería ofrecer cursos gratuitos en los centros de salud? ¿Información de dónde acudir? ¿Productos que ayuden? ¿Terapias motivacionales? Sé que es un momento delicado, pero una cosa está clara, la salud es lo primero.

Como complemento, aquí os dejo una entrevista realizada en 2011 por el equipo de InDependientes (en la Escuela de Otoño) a Elisardo Becoña, Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, experto en adicciones y con numerosos trabajos sobre tabaco.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=qPoMx0ORapE]

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=7S_jSGoMlcA]

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Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora en Ara Multimèdia y columnista en Radio Alcoy-Cadena Ser. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora en Ara Multimèdia y columnista en Radio Alcoy-Cadena Ser. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.
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